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lunes, 11 de abril de 2016

Como hermanas

Hoy me han dicho que las hermanas son la perfecta relación amor odio.

Tienen tanto amor la una por la otra, como ganas de estrangularse el pescuezo.

Me ha dado qué pensar, porque es cierto.

Con una hermana puedes reírte de todas las payasadas que quieras, puede, también, que le digas borderías, porque ella sabrá que jamás serán con intención de hacer daño, sabe que siempre hay algún motivo de trasfondo.

Con una hermana puedes hablar de otra persona, de quien te gusta, de a quien no soportas, de aquel que hoy no te trató bien, pero puede ser, que también hables con ella de ella misma, que quieras decirle aquello que hace que no te parece bien, muy seguramente acabareis discutiendo, pero en el fondo, ella sabe que sólo lo dices para ayudarla a ser mejor persona.

Con una hermana puedes desahogarte de los problemas que más te duelen, porque sabes que siempre dejará de hacer lo que sea que esté haciendo para escucharte, y en cambio, habrá días que no quieras ni mirarla a los ojos, ni dirigirle la palabra, por el único motivo de que te da miedo, de que sabes que si te mira, verá reflejado en tus ojos ese dolor que no quieres mostrar, ese dolor que estás intentando esconder para mantenerte digna ante el día a día.

Porque una hermana te rompe con la mirada, y hay veces, que no quieres caerte a pedazos en un momento determinado.

Pero igual que una hermana te rompe con la mirada, también te recompone con una caricia.

Con una hermana sabes dónde tocar para que duela, por eso un enfado con una hermana es tan doloroso, porque siempre sabe dónde hay que tocar para herir, pero de igual manera, una hermana también sabe dónde tocar para reconstruir, sabe sustituir la dureza por la calma cuando la cosa se pone fea. Porque una hermana nunca busca herir.

Una hermana puede ser impulsiva, puede tener la lengua muy afilada, pero nunca busca herirte de verdad.

Porque lo peor que puede pasarte, es sentir que estás perdiendo a tu hermana, pararte a pensar en que todo lo que has vivido con ella desaparezca por una cosa, que, en comparación, es minúscula, por muy grande que haya sido la bronca.

Con una hermana puedes pasarte semanas sin hablarte, pero será la primera que esté ahí cuando la necesites.

Una hermana puede alejarse de ti todo lo que quieras, pero nunca saldrá de tu vida, porque forma parte de ella.

Por eso a una hermana nunca la olvidas, y nunca la echas de menos, porque no se puede extrañar a quien no se va, ni olvidar a quien se queda.

Y quizás por temas del destino, esa frase hoy ha acabado en mis oídos.

Y me ha dado en qué pensar.

Y he sonreído, una media sonrisa, una de esas que expresan una alegría amarga.

Por que es cierto, las hermanas son la perfecta relación amor odio.

Y si no entiendes esto...debes de ser hija única ;)

viernes, 15 de enero de 2016

Cuando las miradas lo decían todo.

Cuando haces todo lo posible, cuando no sabes qué más hacer, cuando das otra oportunidad día tras día, cuando de repente la acepta, cuando la aprovecha; cuando sientes que por una vez merece la pena.

Cuando empiezas a mostrarte tal como eres, cuando todo es genial, cuando los pensamientos coinciden, cuando el apoyo es mutuo, cuando las miradas lo dicen todo; cuando simplemente eres feliz.

Cuando el después llega, cuando las cosas cambian, cuando todo son ironías, cuando ya no se habla con sinceridad, cuando se evita el lado profundo, cuando se acaba el cariño, cuando todo el mundo pasa a valer lo mismo, cuando ya no eres tan feliz.

Cuando las cosas se te caen encima, cuando ya no hay apoyo incondicional, cuando ha dejado de luchar, cuando tu intentas tirar de todo; cuando sólo quieres dejar de fijarte en los detalles escabrosos.

Cuando entonces empiezas a echar de menos, cuando empiezas a comparar, cuando te viene a la cabeza aquel verso "cualquier tiempo pasado fue mejor"; cuando empiezas a añorar esos tiempos:

Cuando las miradas lo decían todo.

domingo, 10 de enero de 2016

Elecciones.

Elegir.

Es algo que a muchos nos cuesta, pero que, en realidad, nos pasamos todo el tiempo haciendo.

Lo hacemos incluso inconscientemente, cuando ponemos un pie delante para caminar, inconscientemente elegimos si es el derecho o el izquierdo.

Elegimos la ropa que nos ponemos cada mañana. Qué comer, cómo peinarnos.

Nos pasamos el 90% del día eligiendo, cosas que quizá no tienen mayor trascendencia, es cierto, pero a veces, esas elecciones inocentes, pueden tener mucha relevancia en nuestra vida, y es que algo que estamos eligiendo durante todo el tiempo, es el "por qué hacemos las cosas".

El cómo actuar ante la vida también es una elección. He conocido gente que actúan según su propio beneficio, pero he conocido gente también, que eligieron ser buenos, escogieron ser buenas personas.

Muchos de ellos, he de decir, han cambiado con el tiempo, se han marchitado y han acabado escogiendo el camino fácil que es el pasotismo. Siguen siendo buenas personas, pero cada vez les importa menos.

También hay otros que siguen fielmente esta elección, y que aguantan en esa elección pese a los machaques diarios de la sociedad en la que vivimos, una sociedad que se jacta de apoyar la libertad de ser lo que quieras, una sociedad que te invita a ser de todo, menos una persona buena.

Así que los admiro.

Admiro a aquellos que escogen ser buenos, pero eso no quita que me preocupe la facilidad con la que alguien puede acabar dándose por vencido.

"Me he llevado muchas decepciones", "Ya no espero nada de nadie porque todos me han fallado", "No merece la pena seguir siendo el tonto que hace todo por el resto" y otras tantas frases que he escuchado de estas personas que, como es normal, en algún momento dejaron de poder con todo.

Y entonces lo descubrí. Descubrí que se puede elegir algo aún mejor que el ser buena persona.

Se puede elegir el hacer las cosas por amor.

Sin pensar en la satisfacción personal de hacer algo bueno, sino en la satisfacción de saber que en lo que yo haga, esa persona va a sentirse amada.

¿Y si la persona no se merece que la trate con amor?

Bueno, ¿quién decide quién merece qué en esta vida? Una persona buena sabe no acercarse a alguien que ya le ha hecho daño antes, o a alguien que no le inspira confianza, una persona buena procura no ser tonto,  pero una persona buena en ese caso no está pensando en la persona que tiene delante, está pensando en sí mismo únicamente.

Una persona que ama lo primero en lo que piensa es en que si esa persona ha actuado de mala manera, debe ser por algo, algo que quizás no sabe, pero que tampoco le hace falta saber, porque dentro de sus posibilidades mas cercanas hacia esa persona, lo único que puede hacer, es amarla.

Porque, si tu elección es amar, no te importa qué persona está delante.

Si hay algo que he visto muchas veces, es que el buenismo peca de poca atención, intenta ser un buenismo standar, intenta ser igual para todo el mundo, intenta actuar bien, igual de bien con todos, y, lo siento, pero no todos somos iguales ni todo nos afecta igual.

La diferencia con el amor, es que éste es individual. Cuando tu haces algo pensando en amar a una persona, piensas en la persona que tienes delante, en cómo se sentirá cuando tu actúes, y esa mirada anterior de ponerse en el lugar del otro, ese amor un poco más concreto que depende de quien tienes delante, ese amor, cala en la gente, os lo aseguro.

Se ve de lejos quien es una buena persona y quien hace las cosas por amor.

Un buenista se acaba cansando, en algún momento la sociedad va a poder con él, porque el resto del mundo no reacciona ante el buenismo, no devuelve aquello que el buenista intenta dar, y su corazón, falto de una respuesta del exterior, empieza a sentirse sólo y se endurece, para evitar daños mayores.

En cambio, quien ama no espera absolutamente nada, es consciente de que es posible que el resto no actúen como el, pero también sabe que el amor cala, que una persona amada no es indiferente, que el amor tiende a ser reciproco, y que puede que no regrese en tu misma dirección, es cierto, pero la semilla en una persona que se ha sentido amada puede brotar en mil direcciones, y esa es la mejor parte de elegir amar, que puedes tener la certeza de que cada acto que realices que provoque que alguien se sienta amado, puede brotar hacia cualquier dirección.

A veces retornará, a veces no, pero siempre se propagará hacia algún lugar.

Porque el amor no se para.

Porque el amor es adictivo.

Porque el amor contagia.

Porque amar, a su vez, es simplemente una elección, y quien se pasa la mayor parte de su día eligiendo, eres tu.

domingo, 20 de mayo de 2012

Fragmento "Album de boda"

-No viene con garantía. ¿Cómo iba a venir con garantía? No es un coche ni un ordenador. Es la vida, y la vida es un lío, y las cosas cambian. Te hago una promesa: Intentarlo. Quiero prometerte que voy a intentarlo.- Regresó donde él estaba y acercó las manos a su rostro-. Te quiero.

Cuando se deshizo el nudo que le atenazaba el estómago, él apoyo su frente en la de la joven.

+¿Quieres volver a repetirlo?

-Es la primera vez que se lo digo a alguien... de esta forma quiero decir. No sé porque pensé que costaría tanto. No cuesta. Te quiero. Quiero lo que somos cuando estamos juntos. Amo lo que creo que podriamos llegar a ser. Y sé que voy a joderlo. Tú tambien, no somos perfectos. Nos haremos daño y reiremos juntos. Nos abrazaremos y nos pelearemos. Quiero que prometamos que intentaremos no dejarlo correr. Lo único que podemos hacer es intentarlo.


"Album de boda"

domingo, 13 de noviembre de 2011

Va por ella.

Esta va por mi hermana pequeña, y no hablo de Martita, sino de otra hermana más reciente pero sin embargo más mayor que mi hermana más pequeña, es un lío, que os voy a contar...
Esto va por aquella muchacha que se hizo una idea de mi que no era, pero que no se conformó con eso y decidió seguir hacia delante y conocerme, (debo añadir que esa muestra de coraje me encantó, pues hay muchas personas que se quedan solo con la imagen que tienen de mi y no intentan conocerme mejor) cosa que no iba a resultar nada fácil.

Ni a mí ni a ella.

Y así empezó la fase difícil: abrirse a otra persona.
¿Cómo iba yo a hacer eso, si no hacía ni un mes que me había conocido a mi misma después de 16 años....? pero había que intentarlo y me lancé.

Al principio (y creo que también un poco aún) fue muy complicado, recalcando el MUY. Ella tenía una imagen de mí que era falsa, (dícese aquella que yo mostraba ante la gente por miedo a ser rechazada siendo yo misma) aquella fachada de: todo me resbala y no me importa nadie. Además añadiendo la diferencia de edad todo se complicaba más, mis formas de hablar, mis ironías, mis metáforas...tenía que evitar usarlas pues ella no me entendía, sin contar con que, EVIDENTEMENTE, ella no iba a depositar su confianza en "alguien como yo".

Pero toda ella en sí era un reto para mí, pues, al mismo tiempo, después de haberme "conocido a mí misma" había pedido ayuda a la gente que me quería para cambiar. Era una terapia curiosa, constaba de abrazos, palabras de cariño y ñoñerías hasta hartarme (receta que haría que se fuera rompiendo la fachada que mostraba al mundo y que realmente fuera yo misma la que se mostrara ante la gente).

Pero bueno, volviendo al tema de mi hermana, como ya he dicho era un reto personal para mí, porque si conseguía que alguien como ella depositara su confianza en mí querría decir que la terapia daba resultados (Y me permitió adelantar que lo conseguí).

Con lo que demostré no solo que las personas pueden cambiar si de verdad se lo proponen, sino también, y muy importante para mí, que ¡podía caer bien a la gente!

Desde aquel momento va cada vez a mejor y hace tiempo que dejó de ser un reto persona, se convirtió en una amiga, que se desahogaba conmigo, y yo con ella, pero sobre todo, y supongo que por la diferencia de edad fundamentalmente (3 añitos…) se convirtió en una hermana pequeña.

Sé que lo mío no es dar consejos, no me considero un modelo a seguir, pero sin embargo, con ella me siento en el papel de hermana mayor, supongo que de la hermana mayor que no tiene, y que mi deber es cuidarla y evitar que tropiece donde yo lo hice antes.

Porque en definitiva, es mi hermana, y la quiero como tal.

sábado, 21 de mayo de 2011

Diferentes, si, pero complementarias

A menudo oigo decir que cuantas más cosas tienes en común con una persona, mejor te llevas con ella.


No digo que no sea cierto, a veces, me gusta estar delante de una persona que se parezca a mi, porque asi sé como reaccionará, lo que dirá... es como si fuese un espejo en el que te ves reflejada, y sabes lo que ese espejo hará, porque hace cosas iguales o muy parecidas a las tuyas.

Pero a veces, ¿pueden cansar las similitudes? pues depende, en mi opinion, las similitudes estan muy bien, pero hay algo que le da más chispa al asunto, algo que hace más interesante tu vida, y esas son las diferencias, al fin y al cabo, una persona que es igual que tu en su forma de ser, no puede aportarte nada nuevo, si, experiencia si es más mayor, pero poco más, porque lo que puede donarte de su forma de ser, tu ya lo tienes adquirido.

La gracia de toda esta historia, está en las diferencias, pequeñas o grandes, que hay entre las personas, porque siempre, para el lado positivo, tiene mucho que aportar.

Me encanta, por ejemplo, cuando estoy con alguien que es totalmente mi polo opuesto, es algo muy enriquecedor, por ejemplo, el simple hecho de ver una pelicula, si estas con una persona que es como tu, eliges pelicula y punto, cuando estas con otra persona completamente distinta, la gracia está, en que tardas más tiempo en ponerte de acuerdo para qué pelicula ver, que luego lo que dura la pelicula.

Y en el fondo, cuando sabes apreciar esas diferencias te gustan, porque pasas un buen rato con esa persona, al ver que sois polos completamente opuestos, risa tras risa, anecdota tras anecdota, diferencia tras diferencia, si acaban complementando.

jueves, 5 de mayo de 2011

Si tuviera que describirme

El otro día me dijeron que cómo me describiría yo, y debo reconocer que me quedé sin palabras, no sabía qué decir ni por dónde empezar. Pero si tuviera que describirme… Pues, soy una persona que se conforma con poco, algunos dicen que soy rara para los 15 años que tengo, pero, es simplemente que no necesito emborracharme hasta perder el sentido para ser feliz, me produce más felicidad irme un fin de semana a Madrid, o ir a echar una pachanga con mis amigas. Por ejemplo, la gente a mi edad empieza a apuntarse a la Escuela de Idiomas porque les preocupa tener el titulo de inglés, yo llevo dos años estudiando italiano, la gente lleva todo el año esperando las ferias para salir, beber, volver a las tantas… a mi no me importa quedarme en casa en ferias.

Soy una persona a la que la vida le ha enseñado a base de caídas, a la que no le gusta que le digan que se va a equivocar, porque prefiere aprender a base de equivocarse. Tengo muchos defectos, supongo que más que virtudes, pero no cambiaria ninguno, si los cambiase, no sería yo, y ¡me gusta ser yo! ¿Qué podría ser mejor persona de lo que soy? Es muy posible, dicen que siempre se puede mejorar, y no es que sea una súper-persona ni mucho menos, pero que conste que me marco mis propios propósitos para mejorar.

También, he de reconocer que soy, a veces, desesperante, porque tengo mi punto y si no lo pillas, puedo llegar a cansar. Pero ahí… yo no puedo hacer nada, solo daros un consejo para los que no me pilléis el punto: aprended a entender la ironía.


Una cosa que no haré nunca es dejar de cuidar a alguien que me importa, a veces da la impresión de que no lo hago, pero creedme que sí. Soy una persona que tiene muy claro que la amistad está antes que el amor. Y si alguna vez he defraudado a alguien, lo siento.

Luego, físicamente… no soy precisamente una chica a la que los chicos se le quedan mirando cuando pasa, ni lo soy, ni tengo interés en serlo. No soy muy guapa ni busco serlo, soy más bien normalita, con mi penoso sentido de la moda :) Soy como soy, a quien le guste bien y a quien no, pues bien también. Es verdad que a mi pelo no le tengo mucho cariño, pero prefiero tenerlo como lo tengo antes que quemármelo por plancharlo todos los días.

¿De la cara? Mejor no cambiar nada, sino, cuando me mirase al espejo no me reconocería, y de mi cuerpo… pues no, no cambiaría nada, puede que tenga el autoestima muy alto pero me gusta todo de mí. Me gustan mis virtudes y también mis defectos (incluso el mayor de mis defectos me gusta, y mira que nunca me trae nada bueno…)

Quizás, estos sean los puntos más claros con los que pueda describirme tanto física como personalmente, habrá gente que no esté de acuerdo, porque siempre cambia de cómo se ve uno a como lo ven los demás. Pero más o menos, se podría decir que así me describiría yo, principalmente.

lunes, 25 de abril de 2011

Recuerdame (Parte VI)

Bueno, esta es la última parte del relato, espero que os haya gustado.



-¿Y por qué no puedes?

- Samu me llamó el otro día para quedar mañana, no puedo decirle ahora que no.

- Pero Christian… a las piscinas solo voy mañana, queda con Samu el domingo.

- No puedo Sara, me hace ilusión ir a las piscinas contigo pero, llevo dos años sin verte pero también sin ver a Samu, y he estado toda la semana contigo, me parece justo dedicarle un día al que fue en un momento uno de mis mejores amigos. Además, ¿no va Irene contigo? Deberías aprovechar y pasar el día tranquilamente con ella y con tus padres, yo te querré igual aunque estés lejos.

- Lo sé.- murmuré.

- Y ahora te dejo princesa, luego hablamos.

- Un beso, ¡y no me llames princesa! – le reproché.

Christian y su lógica, era tan bueno, tan poco aventurero… aunque debo reconocer que me impresionó mucho el puñetazo que le había propinado a aquel muchacho cuatro días antes en la estación de autobuses. Llevaba toda la semana pensando en lo mismo, aquel muchacho… ¿De qué me sonaba? Di por hecho que se había equivocado de persona pero, el caso, es que me sonaba mucho. Al final me conformé con suponer que como era amigo de Samu lo conocía de vista, pero ni mi propia explicación me dejaba la conciencia tranquila.

El sábado por la mañana partimos Irene, mis padres y yo hacia la sierra de Cuenca, donde según mis padres estaban dichas piscinas naturales, tardamos un tiempo en encontrarlas, para cuando lo hicimos era la hora de comer, asique decidimos comer primero y luego bañarnos.

Después de comer mis padres se limitaron a tumbarse a echar una siesta a la sombra de un árbol, en cambio Irene y yo preferíamos bañarnos, aunque no contábamos con que el agua estaba a unos 6⁰C y no aguantamos mucho dentro del agua , pero tuvimos un pequeño problema al ir a buscar las toallas, la mía no estaba.

- Parece que no te acordaste de meter la toalla ¿eh? - rió Irene.- anda, toma la mía que yo ya estoy seca.- cogí su toalla y me senté al borde de una roca, con los pies rozando el agua helada. Irene en cambio, decidió ir a hacerles compañía a mis padres y se tumbó a leer bajo la sombra de un árbol.

Fue como un rayo, no lo esperaba, pero tuve tiempo de ver como una figura que no reconocí tiraba su mochila al suelo y saltaba al agua pasando justo por mi lado, su salto provocó que una gran cantidad de agua me empapase a mí y a la toalla de Irene.

- ¡Mira donde saltas! Me has empapado.- me quejé.

- Lo siento mucho.- dijo sacudiéndose el pelo negro despeinado.- no he calculado bien la fuerza, culpa mía.

- Eres…eres tú.

- Soy…yo... Si supongo que soy yo. ¿Quién se supone que soy?

- El chico de la estación de autobuses ¿no? Al que mi novio pegó un puñetazo.

- ¡Ah! Sí, soy yo.- dijo saliendo del agua y sacudiéndose el pelo.- Entonces supongo que debo pedirte perdón por partida doble, te confundí con una amiga, lo siento mucho.

- Soy yo la que debería disculparse. ¿Cómo está tu nariz?

- Recuperándose.- dijo encogiéndose de hombros.- pero bueno creo que te he dejado sin toalla, toma la mía.- me puso su toalla alrededor de los hombros, estaba muerta de frio por culpa del agua y agradecí algo caliente sobre la espalda, era curioso, la toalla tenía un aroma que me gustaba, me resultaba familiar pero no recordaba porqué.

- Que caballero.- le dije al ver que me colocaba la toalla él.

- No, no soy ningún caballero, me gusta ser solo yo, Javier Durán.- dijo extendiendo la mano a modo de presentación.

¿De qué me sonaba aquella frase? ¿Porqué todo lo que él hacía me parecía tan familiar? ¿Por qué cada movimiento, cada vez que se alborotaba el pelo, porqué cada cosa que hacía me gustaba tanto? Piensa en Christian, piensa en Christian me repetía interiormente una y otra vez.

- Sara Rodriguez.- contesté estrechándole la mano.

Estuvimos un rato charlando, él desde el agua y yo sentada en un borde, podríamos decir que le conté mi vida en cosa de media hora, la verdad es que conectamos enseguida, no paraba de rondarme la sensación de que ya le conocía, incluso él, daba la sensación de que ya conocía mi vida, todo era muy confuso y extraño, pero decidí dejar de pensar y disfrutar de el momento que estaba viviendo a solas con aquel muchacho.

- ¿Dónde está mi amiga Irene?

- Pues no lo sé, estará durmiendo como tus padres ¿Qué pasa, tan poco te gusta mi compañía?

“Me gusta más de lo que crees” pensé. Y otra vez esa sensación de dejavú, de que eso ya lo había vivido antes pero, era imposible, le acababa de conocer.

El sol se había escondido detrás de las nubes y a Javier empezó a darle frio, salió del agua y me pidió la toalla.

- Ni hablar.- le dije con confianza.- que yo estoy en bikini y tengo frio también, no haberme empapado la toalla.

- ¿sí? Pues te vas a enterar, ¿ves lo empapado que estoy? ¡Dame un abrazo!

Comenzó a perseguirme para empaparme con un abrazo, éramos como dos niños pequeños jugando al pilla-pilla. Y finalmente me deje vencer y me dio un abrazo, una abrazo fuerte y solté la toalla para corresponder a su abrazo, porque algo en mi interior me decía que era una ocasión que no debía desaprovechar ni por un instante.

Estábamos abrazados, yo apoyé la cabeza en su hombro, algo me decía que podía tomarme ese tipo de confianzas con él, y permanecimos así, callados, hasta que él me susurró algo en el oído.

- “…Y sin nada que decir, porque nada es importante…” – cantó, le miré y me dijo.- lo más importante ahora mismo, es estar aquí contigo.

No tuve palabras para responderle, la sensación familiaridad aumentaba por momentos, estaba completamente segura de que eso ya lo había escuchado antes pero, ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué no lo recordaba?

- Ahora Sara, voy a hacer aquello que hiciste tu en su momento, y que yo no supe aprovechar. Cierra los ojos.

Obedecí, pero no entendí lo que me decía, ¿aquello que hiciste tú en su momento, y que yo no supe aprovechar? ¿A qué se refería?

Y pude notar sus labios posándose sobre los míos, una parte de mi decía que debía pararlo, que estaba saliendo con Christian y que besar a otra persona era traicionarle, pero otra parte de mí, me decía que aprovechara, que me lanzara. Y obedecí a la segunda parte, le devolví el beso rodeé su cuello con mis brazos.

En un segundo, mi mundo dio mil vueltas y una serie de imágenes comenzó a inundar mi cabeza, Samu presentándome a Javi, las conversaciones a solas, enero, cayéndonos juntos por la nieve, mayo, quedada en la piscina de Irene, el cine, su mano buscando la mía, el bar, la canción, el beso fallido, la vuelta a Talavera, la visita a Fran, el borrado de memoria, esa lagrima deslizándose por mi mejilla. Todo, lo recordé todo.
Instintivamente me separé de él. Le miré fijamente, le sonreí, le revolví el pelo y le abracé.

- ¡Has vuelto! – exclamé.

- Veo que te acuerdas de mí.

- Ya era hora ¿no tortolitos?- dijo Irene.

- ¿Y tu desde cuando llevas espiando? – pregunté.

- Desde que llegó Javi, Sara, sí metiste la toalla en la mochila, pero yo me encargué de sacarla, ¿como si no iba a hacer que Javi te prestara la suya?

Entonces comencé a comprenderlo todo.

- Entonces, por eso Samu ha quedado con Christian.

- Para quitarlo de en medio, si señorita.-dijo Javi.

- ¿Y quién ha ideado todo esto? – pregunté aunque creía conocer la respuesta.

- Una persona que está profundamente enamorada de ti, pero que era tan tonto como para no darse cuenta de lo que tenía hasta que lo perdió.- contestó Javi.

- ¿Sabes que es lo que más me gusta de eso? Que aunque te dieras cuenta tarde, intentaste reconquistarme.

- ¿Y lo he conseguido? – preguntó.

- Sí, lo has conseguido, pero ahora me da pena Christian, en cuanto vuelva a Talavera tengo que dejarle, no quiero hacerle daño.

- Me parece bien, mañana hablas con él, pero, mientras tanto, ¿puedo seguir con mi chica favorita?

- Creí que no te gustaba besar, ni estar con chicas, ni los rollos amorosos.

- Tú eres la excepción que confirma la regla.- me dijo sonriendo y me besó.

Para lo que quedaba de tarde mis padres decidieron desentenderse de nosotros e irse a caminar, Irene decidió irse con ellos y dejarnos a Javi y a mí que simplemente nos quedamos tumbados en las toallas, cogidos de la mano y recordando, recordando todos aquellos momentos que una vez olvidé, pero que por siempre recordaría de ahora en adelante.

- Recuérdame, siempre Sara, pase lo que pase, no me olvides, recuérdame.- me dijo al oído.

- Después de lo sucedido estos días Javi, he llegado a la conclusión de que, no es que el mundo esté en mi contra y no me deje olvidarte, es que simplemente, no quiero volver a olvidarme de ti.

martes, 19 de abril de 2011

Recuerdame (Parte V)

Perdón por la tardanza, pero las vacaciones me vuelven vaga... aqui teneis la quinta y penultima parte!



Sentí como un témpano de hielo me atravesaba el corazón y solo logré balbucear un poco.

- Me tomas el pelo ¿verdad?- dije, aunque había algo en su mirada que me hacía suponer que no.

- Mira, lo siento pero no te conozco ¿vale?

- ¡Eh! ¡Déjala en paz! – El chico que estaba a su lado se levantó y me empujó para que me apartara.

- Tú no te metas en esto.- exclamé devolviéndole el empujón. No tenía ninguna intención de pelear, pero tampoco hizo falta, se encargó de zanjar el asunto propinándome un fuerte puñetazo en la nariz que me hizo caer al suelo, tardé unos 5 segundos en levantarme, suficiente para que mi cara estuviera empapada de sangre y para que Samu e Irene volviesen al ver el espectáculo.

Sara se había quedado horrorizada ante el comportamiento de su compañero, lo cual era un punto a mi favor, pero al parecer no me reconocía, lo cual me quitaba ese punto…

- ¿Qué ha pasado aquí? – gritó Samu.

- ¡Ese niñato estaba toqueteando a Sara!

- ¡Venga ya! ¡Solo le he tapado los ojos! – repliqué.

Irene, que estaba limpiándome la cara con un pañuelo me susurró:

- Tu mejor cállate anda.

Sara calmó a su compañero quitándole importancia al asunto. Le cogió de la mano y tiró de él.

- Irene, me voy a dar una vuelta, a ver si le tranquilizo un poco, nos vemos luego en mi casa.

Y se alejaron los dos, así cogidos de la mano, lo cual me sentaba como una patada en el estómago.

-Tenemos que hablar Javi.- me dijo Samu.- pero antes vamos a mi casa, tu nariz no deja de sangrar.

Irene estaba extrañamente silenciosa, asique Samu, que ya había hablado con ella, me relató todo lo que Irene le había contado, la escapada de Sara al laboratorio de Fran y su pérdida de memoria.

- ¿Samu, sabes que esto suena a película?

- Si, pero también sé que es la cruda realidad a la que te enfrentas.

- ¿Y ahora qué hago? ¿Quién es el muchacho con el que habla?

- Según Irene es su ex, por lo visto él sigue enamorado de ella, y Sara, al no recordarte, está cayendo en su trampa.

- No puede ser, no puede ser… ahora no.

- Es a lo que te enfrentas Javi, toda la culpa de lo que ha pasado es tuya.- Habló por fin Irene.

Al vernos entrar en casa, la madre de Samu se echó las manos a la cabeza.

- ¿Qué te ha pasado Javier?

- Nada, un imbécil que se ha desahogado conmigo.

Obviamente, como buena madre que era, eso no le sirvió de excusa, pero no dijo nada más al respecto.

- Bueno, no es tan grave como parece, ponte este algodón en la nariz apretando con el dedo para que se corte la hemorragia.

Diciendo esto se fue a la cocina, guardó el botiquín y no la volví a ver, Irene permanecía callada en una esquina.

- Irene, cuéntame lo que ha pasado, por favor, ¿De dónde ha salido ese ex de Sara?

- Se llama Christian, estuvieron juntos hace dos años, pero cortaron porque los padres de Christian se mudaron a Barcelona y no se veían capaces de llevar una relación a distancia así que lo dejaron. Poco después de eso Sara te conoció y cuanto más te conocía más le gustabas, y así Christian quedó sepultado por ti, pero…se han dado dos casos que le han dado la vuelta a la situación, para empezar, al olvidarte, empezó a pensar de nuevo en Christian y para seguir, ayer se presentó Christian en casa de Sara, para decirle que habían vuelto a talavera y que él no la había olvidado nunca.

-No me fastidies…bastante me ha costado darme cuenta de lo que siento como para que ahora se me ponga todo en contra.

- Es lo que hay Javi, ahora es decisión tuya si lo vas a dejar estar y te retiras del campo de juego o luchas por ella.

Sabía que era una provocación, pero mis pensamientos estaban muy lejos de casa de Samu, habían vuelto a la noche del viernes, habían regresado a eso que me contó Sara mientras caminábamos cogidos de la mano.

- Ahí está la clave.- susurré.

- ¿Qué?

- Dijiste que el hombre ese ocultó los recuerdos de Sara sobre mi, pero no los borró ¿verdad?

-Exacto, ¿A dónde quieres llegar Javi?

- Esa es la clave Irene, ¿no lo ves? Solo tengo que hacer resurgir esos recuerdos y ella volverá a recordarme.

- ¿Y cómo piensas hacer eso?

- Usando a mi favor algo que me contó Sara el viernes, el sábado que viene, ella se va con sus padres a unas piscinas naturales. Con tu ayuda y la de Samu conseguiré que me recuerde.

domingo, 3 de abril de 2011

Recuerdame (Parte IV)

- Eres imbécil.- me dijo Samu

- Es la quinta vez que me lo dices hoy, pero no me gusta ¿Qué querías que hiciera?

- No darle esperanzas. ¿A qué venía lo de cogerle de la mano en el cine?

- Sinceramente no lo sé, fue un impulso sin más.

-Eres más cariñoso con ella que con el resto de las chicas que conocemos ¿Estás seguro de que no es algo más que una amiga para ti?

-Es más que una amiga, es mi mejor amiga, pero no pasa de ahí, estoy seguro.

- Quizás estás enamorado y aun no te has dado cuenta Javi.

- ¿Enamorado? ¿Yo? Anda no digas chorradas

- Piénsalo Javi, quizás tengas sentimientos que aún no has descubierto

- Samu, estás sonando demasiado ñoño, déjame, no estoy enamorado ¿vale? Las chicas me resbalan y lo sabes.

- Bah, lo que tu digas, estoy harto de discutir, buenas noches.- y diciendo esto se dio media vuelta y se acomodó en la cama. Estábamos en mi casa, era Domingo, Samu había estado todo el fin de semana recriminándome lo que había hecho e insistiendo en que yo estaba enamorado de Sara y no lo sabía, menuda chorrada, yo no estaba enamorado ¿o sí? La verdad es que no sabía lo que era estar enamorado, en mis 15 años de vida nunca había estado con ninguna chica y tampoco había sentido nada por ninguna, además… Sara tenía un año más que yo, ¡Lo que Samu planteaba era una locura! Me incorporé y apagué la luz. Lo mejor sería discutirlo con la almohada.

“Bip-Bip” resonó en la habitación. Era el móvil de Samu. Este se incorporó, leyó el mensaje y después me tiró el móvil en el regazo.

-Léelo

- “¿A qué hora llegas mañana? Tenemos que hablar, es sobre Sara, le ha olvidado”.- leí en voz alta.- ¿y? Me ha olvidado, eso es bueno ¿no?

- Javi, cuando quieras darte cuenta de que estás enamorado, ya será tarde.

Volvimos a acostarnos, no dormí bien, soñé con Sara, estábamos en un bar charlando, y de repente, ella se levantaba y sin dar explicaciones se iba, y a mi se me partía el corazón, y yo corría detrás de ella suplicándole que volviera, que no podía vivir sin ella, pero Sara, se limitaba a responder: “Ya es demasiado tarde” y en ese momento tropezaba, y ella continuaba yéndose, y yo comenzaba a llorar, porque sentía que al irse, una parte de mi se había ido con ella.

Desperté a las cuatro de la mañana con la sábana enredad entre los pies y sudando. Zarandeé a Samu hasta despertarlo y le abracé, le abracé como nunca antes había abrazado a alguien, y estaba llorando, no podía evitarlo, y él, a pesar de estar medio dormido entendió, sonrió y correspondió a mi abrazo diciendo:

- Bien, más vale tarde que nunca.

Quedamos en que me iba a pasar la semana a su casa y cogimos el bus a las 12 de la mañana, yo estaba feliz porque iba a ver a Sara y le iba a declarar mis sentimientos hacia ella, iba a aclararlo todo de una vez y las cosas volverían a la normalidad.
Samu les había dicho cuando llegaríamos y las encontramos en un banco en la puerta de la estación hablando con otro chico, bueno, rectifico; Sara estaba hablando con otro chico. Irene nos saludó y se llevó a Samu para hablar con él. Sara no se había dado cuenta de que estaba allí, pero yo no podía dejar de mirarla.

Sentí de pronto un pinchazo en el estómago y notaba que estaba empezando a ponerme de mal humor y lo único que alcanzaba a pensar era: ¿quién es el chico con el que habla? Al no haber estado nunca enamorado no había tenido nunca esa sensación, pero sabía lo que significaba, estaba celoso. Tenía que interrumpir esa conversación como fuese, asique rodeé el banco le tape los ojos a Sara y exclamé:

- ¿Quién soy?

El problema fue que no me esperaba semejante respuesta…

- Eso es lo que me gustaría saber. ¿Quién demonios eres tu?

viernes, 1 de abril de 2011

Recuerdame (Parte III)

Entramos en el local que estaba extrañamente vacío para ser viernes. Pedimos unos refrescos y mientras los tomábamos, se hizo un silencio largo e incómodo, él me miraba a los ojos, pero no decía nada, yo me moría por saber lo que pasaba por su cabeza, al final terminé por bajar la mirada.

Comenzó a sonar “Tu mirada me hace grande” en la radio del establecimiento, la cual resultaba curiosa de escuchar:

“…y aunque estemos los dos solos
Dando tumbos por Madrid
Y sin nada que decir
Porque nada es importante…”

- Cuanta razón…- comentó.

- ¿A qué te refieres?

- “sin nada que decir, porque nada es importante…”- cantó.- lo más importante ahora mismo es estar aquí contigo.

No tuve palabras para responderle pero sabía que ahora era el momento, me tenía que declarar de algún modo.

- Javi…cierra los ojos.- le dije.

Él obedeció, me acerqué hasta que pude sentir su respiración, le besé, no se me ocurría otra forma de decirle lo que sentía, fue un beso corto, marcado por mi nerviosismo y mi duda, pero en el que puse todo lo que sentía, me retiré rápido de él, algo no iba bien, no me lo había devuelto.
- Sara…-susurró.

- Lo siento, no debería haberlo hecho, perdóname, soy una estúpida

- No, no te disculpes, tienes todo el derecho de demostrar lo que sientes, no todo el mundo sería capaz de expresarlo así, entiendo que pueda gustarte, quizás he estado demasiado cariñoso contigo y eso te ha hecho pensar mal de nuestra relación, yo te quiero mucho Sara, pero más como una gran amiga que como mi pareja.

- No puedo Javi, llevo dos años intentando ser simplemente una amiga, y no puedo.

- Entonces, quizás debamos distanciarnos hasta que me olvides del todo y podamos volver a ser buenos amigos.

Javi parecía sombrío, ¿Qué había hecho? ¿Todo eso por un beso? Si algo tenía claro es que no podía seguir siendo solo una amiga. Tenía que olvidarme de él definitivamente, pero también sabía que eso me iba a resultar muy difícil, por no decir imposible.

En ese momento entraron Samu e Irene por la puerta:
- ¡Aquí estáis!

- Sara, ¿Qué te pasa? – pregunto Irene, obviamente se había dado cuenta de que algo no iba bien.

- Samu, tenemos que irnos, ha llamado mi padre, que tenemos que volver a casa ya.- dijo Javi

- Bueno, habíamos dicho de ir a la bolera, pero vale, si así lo prefieres vámonos, hasta mañana chicas.- me dio dos besos, se despidió de Irene y se marcharon. Javi no se molestó ni en despedirse.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Irene.

Le conté todo lo sucedido y le hablé también del plan que mi cabeza había urdido para olvidarme de Javi completamente. Ante el plan, la reacción de Irene fue simple, aunque no me la esperaba.

- ¡Estás como una cabra!

- Puede, pero está decidido, mañana mismo me vuelvo a Talavera.

- ¿Estas completamente segura de lo que vas a hacer? – Asentí – entonces me voy contigo.

Obviamente el plan de fin de semana en casa de Irene se fue al garete. A las cuatro del sábado llegamos a la estación de autobuses de Talavera.

Busque en a guía el teléfono de mi “Salvador” y concerté una cita con él para el domingo a las cinco. Irene insistió en acompañarme a la cita.

- Sara, este sitio da miedo

- Ya lo sé, pero la persona que está aquí dentro me ayudará

Ciertamente el lugar daba escalofríos, era una pequeña nave a las afueras de la ciudad, todo el mundo creía que estaba abandonada, pero yo sabía quien vivía allí, el mayor genio de la ciencia que yo había conocido jamás, alguien que había sido un gran amigo para mi, alguien en quien había confiado muchas veces de pequeña, y en quien seguía confiando, alguien, que estaba convencida que me ayudaría a olvidarme de Javi para siempre.

Llamé dos veces a la puerta, oí unos pasos, se abrió la puerta y una figura nos invitó a pasar con un leve gesto de cabeza.

- Sara.- me saludó, tal y como recordaba tenia la voz dulce, todo lo contrario a su cara, la cual era oscura y sombría, quizás el hecho de que medía dos metros y era calvo y encorvado le daba un aspecto de villano de cuento, pero yo sabía que era una gran persona, siempre al servicio de los demás.- debo reconocer que me impresionó mucho tu llamada, pensé que ya te habías olvidado de mi.

- Irene, te presento a Francisco, el antiguo conserje de mi colegio

- Esto… encantada supongo.- contestó Irene, luego se giró hacia mí.- ¿y cómo te va a ayudar él en toda esta historia?

- Ya lo verás.- me volví hacia Fran.- Fran, ¿terminaste aquel proyecto del que tanto me hablabas?

- ¡Sí! Veo que lo recuerdas aún, lo terminé y funciona perfectamente, pero es un proceso caro y cansado

- ¿De cuánto estamos hablando?

-¿Quieres recordar u olvidar?

- Olvidar

- Entonces hablamos de unos 800€ pero por ser tu lo dejo en 400€

- Guay, había traído los 500€ de mi viaje de fin de curso no realizado, entonces ¿lo podemos hacer ahora?

- Necesitaré una hora para hacer el trabajo, al acabar permanecerás dormida durante unas…tienes 16 años ¿no? Pues unas 10 horas profundamente dormida y cuando despiertes ya habrás olvidado.- se dirigió a Irene.- tú tendrás que actuar como buena amiga y buscar la forma de llevarla a casa porque yo también me desmayaré.

- Llevar a casa, vale me lo apunto, pero Fran todo esto a mi no me convence… ¿Qué se supone que vas a hacerle?

- Es sencillo, el ser humano nunca olvida nada de lo que le sucede, lo esconde en una parte muy intima de su cerebro de la que raramente vuelven a emerger. Yo, he creado una maquina que me permite “remover” esos recuerdos y hacer resurgir un recuerdo olvidado o al contrario introducir el recuerdo que se quiere olvidar en la “zona intima” que es justamente lo que Sara quiere ¿no es cierto Sara?

- Completamente

Nos dirigimos a una máquina que él tenía detrás de un biombo. Había un sillón de coche, un casco de obrero con agujeros de los que salían pequeños cables que conectaban con la máquina, que era parecida a un ordenador en la que había otro casco con cables, no negaré que daba mala espina, pero sabía que estaba en buenas manos.

Me senté y me colocó el casco sobre la cabeza, a pesar de donde estaba, y lo que estaba a punto de hacer, solo se me ocurrió pensar “se me va a encrespar el pelo…”. Él se sentó en frente de la máquina y se puso el casco.

- ¿Recuerdo a olvidar?- me preguntó

- Todo lo referente a Javier Durán, como si nunca le hubiera conocido

- Muy bien, olvidaras todo lo referente a él y también el día de hoy, pues si mañana
no recuerdas por qué viniste aquí terminarías dándole demasiadas vueltas al asunto.

Podía leer el terror reflejado en los ojos de Irene, que se había quedado al lado del biombo y me miraba con preocupación, sus ojos marrones caían sobre los míos suplicándome “no lo hagas”. Fran encendió la máquina que activó un ventilador que estaba situado al lado de Irene, su largo cabello negro voló libre, trayéndome su olor hasta mi, mi mejor amiga, sabía que siempre la iba a tener ahí, incluso en las mayores locuras.

- Te quiero amiga.- le dije, luego dirigiéndome a Fran añadí.- ¡Dale caña!

¿Habéis oído alguna vez la expresión de ver como tu vida pasa ante tus ojos? Pues sentí algo parecido, la diferencia, es que lo único que pasaba ante mis ojos era Javi; desde lo más reciente a lo más antiguo, volví a ver aquel beso fallido, su mano sobre la mía en el cine, mayo, cuando quedamos para bañarnos, enero, aquella excursión a la nieve, y así, fue retrocediendo hasta que le conocí, cuando me enamoré de él.

Lo último que pude notar antes de dormirme, fue una lágrima deslizándose por mi mejilla.

jueves, 31 de marzo de 2011

Recuerdame (Parte II)

Eran las cuatro menos diez cuando llegué a la estación de autobuses, un brazo me rodeó el cuello.

- Tardona, y mira que fuiste tú quien dijo de quedar a menos cuarto ¿eh? Toma, ya he comprado los billetes, me debes 6,40€

Tras revisar el billete observé:

- Salida 7, asientos 24-25.

Bajamos por las escaleras mecánicas y nos subimos al bus. Nos acomodamos en los asientos y poco a poco, arrancó. Hablamos un rato sobre lo que nos esperaba al llegar a Madrid, pues Irene no nos había contado lo que haríamos, no duró mucho, a los pocos minutos decidimos echar una pequeña siesta.

Yo apoyé la cabeza en su hombro, sabía que tenía total confianza y a su vez, él apoyó su cabeza sobre la mía. Sus pelo rubio me rozaba la oreja y me hacía cosquillas, ladeé la cabeza y le miré a los ojos, grises, sinceramente me encantaban esos ojos, le daban un encanto y un misterio particular, poca gente nacía con unos ojos tan bonitos, le sonreí y él me devolvió una sonrisa perfecta, gracias al aparato que había llevado durante dos años ahora tenía una sonrisa increíble, volví a acomodarme en su hombro y así transcurrió el viaje, hasta que una hora y media más tarde, llegamos a nuestro destino.

Cuando llegamos a la estación encontramos a Irene esperándonos, que, como ya he dicho antes, era su novia, y mi mejor amiga.

Se dieron un beso largo y romántico, llevaban sin verse cosa de un mes, desde que habían comenzado los exámenes finales. Y mientras tanto, yo de sujeta-velas como estaba… no podía evitar acordarme de Javi, y mientras mis pensamientos volaban hacia él, Irene me sacó de mi estado con un gran abrazo.

- ¡Bienvenida amiga!

- ¡Irene! Te he echado muchísimo de menos, ¿Qué tal todo?

- Bastante bien, la verdad, ¿y vosotros? ¿Qué tal el viaje?

- Supongo que bien, hemos venido durmiendo.- contestó Samu.

- Cierto, Samu tiene un hombro muy cómodo.- dije dándole una palmadita en la espalda.

- ¿Ah sí? ¿Y eso tu como lo sabes? – preguntó Irene con falsos celos. Si, eran fingidos, ya habíamos pasado por eso muchas veces e Irene sabía que Samu y yo no éramos más que amigos, muy amigos, pero solo eso. Además ella conocía muy bien lo que yo sentía por Javi, y el asunto había quedado zanjado hacía tiempo.

- He quedado con Javi a las seis menos cuarto en el cine de Príncipe Pio, sabe que viene Samu, pero tú Sara… eres sorpresa.- dijo guiñándome un ojo.

- Pues qué bien…-fue lo único que me salió en ese momento.

Llegamos a la puerta a menos veinte, pero Javi ya estaba allí, y volví a caer, ese hormigueo en el estómago, y esa sonrisa tonta que se quedaba dibujada en mi cara con solo mirarle.

Su pelo negro despeinado, sus ojos verdes oscuros, su sonrisa que mostraba unos dientes irregularmente alineados… no negaré que Samu era, objetivamente hablando, más guapo; pero yo solo tenía ojos para Javi.

Este sonrió ampliamente al verme:

- ¡Sara! ¡No sabía que venias! – me dio un abrazo y sentí que no quería volver a separarme de él, aunque no duró mucho, me soltó y fue a saludar a Samu.

Entramos a ver “El cisne negro” aunque debo reconocer que no me enteré de la película pues me senté al lado de Javi (como era de esperar) y en cierto punto de la película, noté que su mano buscaba la mía y la estrechaba suavemente. Salimos del cine cogidos de la mano.

- ¿Qué es de tu vida? – me preguntó.

- Poca cosa, exámenes, exámenes y más exámenes, ¿y la tuya?

- Más de lo mismo

- ¿Dónde están Samu e Irene? – acababa de darme cuenta de que no habían salido del cine con nosotros.

- Supongo que en un lugar más “intimo”.- rió Javi.- ¿Por qué? ¿Tan poco te gusta mi compañía?

“me gusta más de lo que crees” pensé, aunque no fue eso lo que dije, si no que me escabullí con un rápido:

- ¿Entramos a tomar algo?

- Me parece buena idea, pero no me llega para invitarte

- No esperaba que lo hicieras, me asustaría que fueras tan caballero

- ¡Eh! Yo soy un caballero cuando debo serlo, contigo simplemente, soy yo, Javier Durán.- me rodeó con su brazo por la cintura y depositó un beso sobre mi frente.

jueves, 24 de marzo de 2011

Recuerdame (Parte I)

Os explico, el relato es largo, y aún no esta terminado, asi que lo iré colgando por partes:

“…Un despejado y precioso día amanece esta mañana en Talavera de la Reina. Son las 7:00 AM de este viernes 23 de junio, último día de clase para muchos escolares. El sol ataca con fuerza, nos encontramos a 28⁰C de temperatura, les deseo un buen día a todos y les dejo con algo de música para los más dormilones…”

No llegué a descubrir qué canción pusieron pues apagué la radio, era, como bien había dicho, el último día de curso. Tenía la cabeza embotada y un sueño típico de un viernes.

Bajé de la cama y, caminando como un zombie me dirigí al cuarto de baño, me lavé la cara y me quedé mirándome al espejo, peinarme iba a ser todo un reto, pero bueno ¿Me había peleado con la almohada o qué? ¿Cómo hacia para despeinarme tanto? A veces me gustaría no tener el pelo rizado, con el pelo liso es todo más fácil.

Y ya estábamos como todas las mañanas, al levantarme, los ojos completamente verdes, preciosos, pero en un rato vuelven a ser marrones, ese típico color de ojos al que, personalmente no le veo el encanto.

Volví a mi habitación, hice la cama, me vestí y fui al salón a desayunar. Mi madre ya estaba comiendo. Cogí un muffin y me senté a la mesa.

- Buenos días

- Buenas, ¿Qué tal has dormido?

- Bastante bien, pero tengo un sueño horrible.- aún seguía con la cabeza embotada.

- Bueno anímate, ya tu último día y mañana verano

- Comienzo el verano en casa de Irene, la cosa pinta bien

- Todo dependerá de tus notas

- No te preocupes por ellas

El resto del desayuno se desarrolló en silencio, cuando terminé me dirigí al colegio.

A pesar de ser las 8 hacia un calor sofocante, al llegar a clase el clima no mejoró mucho pues hacía la misma temperatura y esta empeoraba cada vez que entraba otra persona en clase. Al fin entró quien yo esperaba.

- Hola Samu, ¿listo para esta tarde?

- Muy buenas Sara, claro que estoy listo, estoy deseando irme ya

- He mirado los horarios, el bus sale a las cuatro, ¿Quedamos a menos cuarto en la puerta de la estación?

- Por mi perfecto ¿vendrá Irene a recogernos?

- Tu sabrás, es tu novia.

- Ya, y tu mejor amiga ¿no? Por cierto, ¿Sabes que Javi también se viene?

- Si, ¿Y qué?- intenté parecer indiferente pero me sonrojé.

- No, nada, era simple información.- dijo y se sentó en su mesa.

Como suponía no hicimos nada nuevo en clase, estuvimos viendo una película y cuando se cansaron de nosotros nos mandaron a casa, con las notas en la mano sabía que me iba a Madrid, eran excepcionales.

Comí relativamente rápido, entregué las notas, mis padres me dieron la enhorabuena y su consentimiento para irme. Me duché y preparé una pequeña mochila con lo elemental para un fin de semana en casa de Irene, bolsa de aseo, pijama y ropa de cambio. Ya lo teníamos todo planeado, yo me quedaba en casa de Irene y Samu en casa de Javi… Javi, Javi, su nombre resonaba dulcemente en mi cabeza, al fin le iba a ver, después de dos meses, y lo tenía claro; las cosas no podían seguir así, dicen que las chicas no deben declararse, pero esa tarde, si Javi no se declaraba, lo haría yo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Lo que planeas y lo que sucede

No falla, lo planeas todo, mides cada cosa al milímetro, piensas lo que dirás, pronosticas lo que dirá el resto, cómo serán los encuentros...todo.
El problema es que a la vida no le gusta que pienses, no le gusta que planees y busca siempre la forma de fastidiarte los planes, pero no porque la vida sea mala, que va, solo lo hace para enseñarte una leccion, para enseñarte que ella sola se basta y se sobra para darte lo que necesitas, que tu no tienes que planear nada, que no tienes que forzar ninguna situación.
Es su modo particular de enseñarte que no puedes controlarlo todo, que no puedes predecir el comportamiento ajeno, etc.
Creo que ya me estoy acostumbrando a ello, tengo la mala costumbre de planearlo todo, de querer saber lo que pasará ¿Por qué? Quizás por el miedo a equivocarme o a desperdiciar una oportunidad fugaz... el caso, es que ultimamente la vida y yo andamos a mamporrazos entre nosotras, en un continuo forcejeo que siempre gana ella.
Puede que ya sea hora de aprender la lección, dejar de pensar y confiar, confiar en que con el tiempo, la vida me dará lo que necesito